¿Qué sabemos de la artropatía Psoriasica?

La Artritis Psoriásica (APs ) es una enfermedad inflamatoria musculoesquelética crónica, seronegativa, asociada a la presencia de psoriasis cutánea.

Aproximadamente entre el 10-30% de los pacientes con psoriasis desarrolla artritis a lo largo de su vida, aunque es más probable entre los 30- 50 años de edad. En la mayoría de los casos la psoriasis precede a la artritis y en otros es posterior o simultánea.

No existe ningún análisis o prueba radiológica que pueda predecir la aparición de artritis, sin embargo se sabe que aquellos pacientes con psoriasis más graves y afectación ungueal (onicopatía) tienen más probabilidades de hacerlo.

Un aspecto fundamental de la APs es el impacto psicológico que supone en muchos de los pacientes. En el caso de la psoriasis, es importante tener en cuenta tres aspectos psicológicos: el stréss, la depresión y las relaciones sociales, lo cual implica en ocasiones el aislamiento social. Este aspecto psicológico tiene mucho que ver con el significado que el paciente le da a su enfermedad. Por lo tanto, entender por parte del Especialista el impacto emocional y la reacción personal a la enfermedad es muy importante para establecer una buena relación médico-enfermo y el cumplimiento o adherencia al tratamiento.

Es también importante una actitud positiva y colaboradora por parte del paciente, ya que ayuda a mejorar la manera de afrontar la enfermedad y a establecer una buena comunicación con los profesionales sanitarios.

Este diálogo se ha de basar en la confianza y compromiso de todos. Un compromiso que incluye también por parte del paciente, el control de factores de riesgo cardiovascular como el colesterol, azúcar, presión arterial y obesidad que están frecuentemente aumentados en esta patología (síndrome metabólico).

La APS es una enfermedad heterogénea en cuanto a formas de presentación, diferente evolución y pronóstico. Es por ello imprescindible establecer el tipo de afectación de la APs, que puede ser axial (si afecta a la c. vertebral y/o articulaciones sacroilíacas)periférica (articulaciones periféricas como manos, rodillas, pies) o mixta (esqueleto axial y periférico) para poder alcanzar el objetivo terapéutico.

Desde el punto de vista clínico existen cinco áreas de manifestaciones características en la APs: artritis periférica (dolor y tumefacción o hinchazón en las articulaciones con presencia de derrame articular), afectación axial ( dolor lumbar inflamatorio que se caracteriza por ser en reposo, nocturno, acompañado de rigidez matutina) , dactilitis o dedo en salchicha, entesopatía (dolor en el lugar de inserción de tendones, p.ejemplo dolor en talones) y manifestaciones cutáneo-ungueales.

Por lo tanto si un paciente con psoriasis presenta cualquiera de estos síntomas, debe consultar con un Reumatólogo ya que el diagnóstico precoz de la APs es fundamental para evitar secuelas articulares y daño estructural.

En la actualidad se están creando consultas multidisciplinares de APs formadas por un Reumatólogo y Dermatólogo en las que se valora y decide de forma conjunta la actitud terapéutica a seguir. De esta forma se consigue un manejo global de la enfermedad lo que supone una importante mejora en la calidad asistencial.

Autora:
Dra. Eva Galindez Agirregoikoa.