ARTRITIS REUMATOIDE

¿QUÉ ES?

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica que afecta fundamentalmente a las articulaciones (que son las almo- hadillas que permiten el movimiento entre los huesos), provocando en éstas:

– Dolor: habitualmente es intenso e impide el descanso nocturno.
– Hinchazón: aumento de tamaño.
– Rigidez: sensación de di cultad a la hora de realizar un movimiento fácil. Suele ser mayor al levantarse o después de un reposo prolongado, y puede durar más de una hora.

¿QUÉ ARTICULACIONES AFECTA?

Cualquier articulación del cuerpo puede ser objeto de la enfermedad, aunque las más frecuentes son las de las manos y los pies. Aunque al principio puede comenzar en una o pocas articulaciones, con el paso del tiempo se produce una poliartritis simétrica. Es decir, se ven involucradas muchas al mismo tiempo en ambas partes del cuerpo, provocando discapacidad y una notable merma de la calidad de vida.

¿QUIÉN LA PADECE?

Aproximadamente 5 de cada 1.000 individuos de la población general. Es una enfermedad universal que sufren perso- nas de todas las edades, razas y condición social. Es más frecuente en mujeres entre 30 y 50 años.

¿POR QUÉ SE PRODUCE?

La causa es desconocida. Se cree que algún desencadenante en personas geneticamente predispuestas hace que se inicie la enfermedad que luego se autoperpetúa sin freno por causas no aclaradas. Las defensas de nuestro organismo atacan a nuestras propias articulaciones, haciendo que la membrana sinovial, que en condiciones normales es un no tapiz que las rodea, se in ame, aumente de tamaño, y penetre en ellas erosionándolas y destruyéndolas.

¿PUEDE AFECTAR A OTROS ORGANOS?

Efectivamente. La infamación puede afectar a otros órganos como el pulmón, el corazón o el ojo por lo que hay que estar atento si aparecen síntomas en esos aparatos.

¿PUEDE PREVENIRSE?

Se ha comprobado que la artritis reumatoide es más frecuente en personas con enfermedad periodontal y en fumadores, por lo que como prevención se aconseja una adecuada higiene dental y la abstención de fumar. Ni la alimentación ni otros hábitos de vida alteran su aparición o su curso evolutivo.

¿QUÉ EXAMENES COMPLEMENTARIOS DEBEN REALIZARSE?

Los más importantes son:
1. Análisis:
a. Generales: la velocidad de sedimentación, la proteína C reactiva y el grado de anemia son marcadores de la actividad de la enfermedad.
b. Diagnósticos de la enfermedad:
i. Factor reumatoide: es un parámetro positivo en el 75% de los pacientes. El problema es que puede aparecer también en otras enfermedades.
ii. Los anticuerpos anticitrulina son positivos en un porcentaje similar de casos y sólo aparecen en esta enfermedad por lo que son de notable ayuda para el diagnóstico.

2. Pruebas de imagen: las radiografías: sirven sobre todo para valorar si existe o no pérdida de cartílago. En ocasio- nes pueden ayudar otras técnicas como la resonancia o la ecografía.

¿COMO SE DIAGNOSTICA?

En base a tres apartados, todos ellos esenciales:
1. La historia clínica detallada (lo que nos cuenta el paciente).
2. La exploración: lo que el médico observa en las articulaciones.
3. Los exámenes complementarios: análisis y pruebas de imagen.

¿QUIEN DEBE MANEJARLA?

Es imprescindible que sea un médico acostumbrado a tratar esta enfermedad. El reumatólogo, como especialista médico del aparato locomotor, es habitualmente la mejor opción. Es fundamental la coordinación con su médico de cabecera que debe estar al corriente de su diagnóstico y tratamiento, y con otros especialistas como rehabilitadores y cirujanos ortopédicos (traumatólogos).

¿CUÁL ES SU PRONOSTICO? ¿PUEDE CURARSE?

Sin un tratamiento adecuado (que se trata en otro apartado) lo habitual es que las articulaciones queden dañadas de manera irreversible provocando deformidad y discapacidad progresivas. Con las posibilidades terapéuticas actuales la mayoría de los pacientes pueden permanecer sin dolor, sin hinchazón y sin rigidez pudiendo hacer una vida completamente normal.

El diagnóstico y tratamiento precoces son esenciales cara a prevenir secuelas. En la mayoría de los casos el abandono del tratamiento hace que se reproduzca la enfermedad por lo que no suele hablarse de curación sino de control de la enfermedad.